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En 2022, la Asociación de Mujeres Malvaluna desde el proyecto Caminando juntas II: Atención integral a mujeres migrantes financiado por la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales organizó cuatro talleres formativos de empleabilidad en Mérida y Almendralejo con el objetivo de brindar herramientas y compartir experiencias de emprendimiento con mujeres que se encuentran en la búsqueda activa de su autonomía económica.

Las nicaragüenses, Jamileth Chavarría de la Cooperativa La Comala y Solange Jarquín vicepresidenta de Red Autónomos; la colombiana, Marcela Vásquez, propietaria del Restaurante Mamacita en Mérida y la ucraniana, Polina Raspitina de La Terraza Bar en Almendralejo, junto a la Técnica de Igualdad, Marina del Barrio facilitaron los denominados ‘Talleres formativos de empleabilidad para mujeres migrantes‘.

LA EXPERIENCIA, MADRE DE TODAS LAS CIENCIAS

«Yo siempre me miraba liderando mi propio negocio porque no miraba oportunidades de contrato laboral», cuenta Marcela Vásquez que antes de instalar el Restaurante Mamacita pasaron por su cabeza diferentes ideas de negocio que se sostenían por «la gana, la ilusión y los sueños».

Seis meses más tarde después de abrir, en Mérida, las puertas del negocio cuya especialidad es la comida colombiana considera que el primer gran paso ha sido: «mentalizarse y enfocarse en ese sueño» que, combinado con el segundo paso: «formarse» hizo tangible esa idea.

Actualmente en el Restaurante Mamacita están empleadaos en su mayoría familiares, tal como ocurre con el Bar La Terraza en Almendralejo, que surgió después de la pandemia ante las mismas circunstancia de la falta de un contrato laboral e ingresos que permitieran sostenerse económicamente. 

«A nosotros nos aconsejaron como primer paso formarnos en todos los trámites que habían que realizar en diferentes oficinas para poder abrir el negocio», explica Polina Raspitina quien tiene una Formación Superior en Administración y Finanzas, herramienta que utiliza en el manejo del negocio.

ORGANIZADAS ESTAMOS MÁS EMPODERADAS

Esa autonomía económica desde la experiencia de Jamileth Chavarría la están buscando organizadas en  la Cooperativa La Comala, registrada en Madrid y que, actualmente, cuenta con 18 socias trabajando en el sector de los cuidados y la limpieza, pero que además apuesta por resignificar y reivindicar los cuidados como esenciales para la vida y ubicarlos en el centro.

«Nosotras creemos que las mujeres migradas traemos a este país una mochila con una historia, experiencia de vida y profesional. Vernos de la noche a la mañana – por las circunstancias que sean – en cuatro paredes trabajando en condiciones infrahumana sin ser, sin existir nos ha motivado a crear nuestra propia cooperativa. Necesitamos empoderarnos y administrar nuestros propios recursos económicos», explica Jamileth.

La Comala recién cumplió cinco años de trabajo bajo una lógica de «cuidar a las que cuidan» por lo que las condiciones de trabajo se centran en el respeto a los derechos humanos de las mujeres migrantes que aglutina la cooperativa desde un enfoque de economía feminista, social y solidaria.

INFORMARSE PARA EMPLEARSE

Otra opción más allá del emprendedurismo y el cooperativismo para las mujeres migrantes, es poder ubicarse en un empleo por cuenta propia, en especial cuando un importante porcentaje de la población migrada que llega a España posee formación técnica y superior universitaria.

Por lo que, la participación de Solange Jarquín, vicepresidenta de Red Autónomos Extremadura, estuvo orientada a facilitar información sobre esta modalidad orientada a que las mujeres pueden ofrecer sus servicios profesionales de manera autónoma.

«Es importante que las mujeres en general seamos independientes económicamente», dice la joven activista feminista y agrega, «llegar a esta libertad económica es difícil y para las mujeres migrantes en España todavía tiene más complicaciones», explicó.

El empleo por cuenta ajena también estuvo presente en los talleres desde la experiencia de la extremeña y Técnica de Igualdad en Malvaluna, Marina del Barrios quién conoce a fondo el contexto por lo que, brindó herramientas como portales, website, organismos estatales en los que las mujeres migrantes pueden acceder para colocarse en empleos que publican otras empresas o ser parte de sus bases de datos.

Las participantes de los talleres formativos de empleabilidad continúan encontrándose con miras a la creación de una cooperativa en Mérida.  En Extremadura a Enero 2022 según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) residen 18,095 mujeres migrantes de una población mayor a 34 mil personas migrantes. 

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