Guía sobre igualdad de género, derechos humanos y autonomía de las mujeres

La agrupación de ong’s extremeñas: Feministas Cooperando ha publicado la Guía sobre igualdad de género, derechos humanos y autonomía de las mujeres con el objetivo de «reflexionar sobre elementos claves que debería incorporar la cooperación extremeña desde una óptima de género, haciendo especial énfasis en los objetivos de trabajo prioritarios a atender, las líneas estratégicas y las actuaciones prioritarias».

https://drive.google.com/file/d/1nNRNwY2mNY2w8xMyfR2XlfEnM9xd9YuO/view?usp=sharing

El documento es resultado de una construcción colectiva en la que participaron las organizaciones parte de Feministas Cooperando: Asociación Malvaluna, Mujeres en Zona de Conflicto, Fundación Anas, Asociación de Derechos Humanos de Extremadura y Fundación Mujeres.

«Sin ser respuestas únicas ni cerradas, pretende encaminar a la cooperación extremeña en su mandato para hacer efectiva la igualdad entre mujeres y hombres y transversalizar el enfoque de género en todas las actuaciones que apoye o ponga en marcha», expresan en el documento.

El documento surge en el espacio de trabajo del ámbito estratégico 2: Feminismo y desigualdades de la cooperación extremeña a partir del proceso participativo de los Ámbitos Estratégicos en el marco del desarrollo del Plan General 2018-21, de la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AEXCID).

Mujeres de aquí y de allá que luchan por los derechos de las personas migrantes

Llegaron a España cuando aún eran unas niñas, hace más de 20 años; se establecieron con sus familias, se formaron profesionalmente, optaron a la nacionalidad y, hoy, son voluntarias por los derechos de las personas migrantes en Extremadura.

La historia de Pamela Justiniano, de 30 años, y Souad Chikhaoui Mourad de 21 años, se inicia en dos países con diferentes cultura e idioma y ubicaciones totalmente opuestas, pero con sistemas desiguales similares que obliga a sus habitantes a salir en busca de mejores opciones. 

Bolivia vio nacer a Pamela mientras Marruecos a Souad. Dos mujeres que no tuvieron la opción de decidir sobre sus migraciones, pero cuyas familias se movieron a España alentadas por esa idea de una “Europa más justa” en la que, sin embargo, nada ha sido fácil sino “muy difícil”.

El arribo de Pamela fue todo un acontecimiento en el pueblo de Berlanga, Badajoz. El programa de televisión ‘Lo que necesitas es amor’, se encargó de reencontrar a su madre, junto a ella, su hermana y abuela. Traían billete de ida y vuelta, pero decidieron no utilizar el segundo y aprovechar “la oportunidad”.

Souad llegó como muchos, después de un largo tiempo cuando su padre, quien se inició como vendedor ambulante en diferentes zonas de España, se instaló en Almendralejo y logró tener en regla su documentación, además de ahorrar dinero para mandarlas traer a ella, su hermano y su madre.

El estigma de los otros

Los primeros días, con la euforia del encuentro de las familias, la realidad se diluyó hasta que ingresaron a la escuela, cuando tropezaron con otro mundo, uno en el que se habían convertido en los otros; donde, lejos de los principios filosóficos, su diferencia no constituía una “riqueza social” sino una categoría de discriminación y estigmatización que ambas recuerdan duramente.

“Se metían conmigo, me decían negra, me decía que me fuera a mi país, me tiraban piedras, se metían hasta con mi comida. Recuerdo cómo entre varios niños me cogían de brazos y otro me subía la camiseta para enseñar mi vello. También me decían que mi madre era una puta. Fue muy duro. Yo me escondía, no quería salir ni ir al colegio”, cuenta Pamela Justiniano, técnica de Igualdad en la Diputación de Badajoz, quien, en aquel momento, siendo una niña, nunca asoció la situación con racismo o bullying, aunque “era a la única niña que le hacían eso”.

Para Souad la situación no era muy diferente. Los insultos, las indirectas, la segregación, el grito constante —vete a tu país— eran un diario en su vida. Aun con un idioma diferente, le fue evidente que había un trato inusual, y poco amistoso, por parte de sus compañeros de clases.

Nunca lo comentó con su madre, pero si lo exteriorizó en la escuela, donde los profesores no llamaron la atención de los alumnos que la atacaban y, en cambio, le sugirieron “alejarse, ignorarlos, evitarlos, pasar de ellos” como una manera de controlar la situación que,  aduce, se agudizó por ser migrante, mujer y usar el velo.

“Ahora que lo pienso hice mal por el hecho de no hablarlo, pero ahora que lo pienso si hubiera hablado ¿qué hubieran hecho? Yo creo que mis profesores eran conscientes, además los actos discriminatorios se notan. No hace falta ser un genio, se notan, eso se ve y yo diría que a veces participarían de alguna forma, directa o indirectamente”, comenta Souad, y agrega que ahora quiere contarlo “mil veces” porque sabe que hay gente que lo está pasando peor y espera que “eso cambie”.

El efecto camaleón

Pamela Justiniano en una movilización del #8M. Foto: Cortesía

La niñez, siendo migrante, tanto Pamela como Souad reconocen que “fue difícil”. Cuenta Pamela que sucumbió a la presión y hasta persecución que le hacían sus compañeros de clases, que no le permitían ir a la tienda sin enfrentarse a sus ataques, por lo que optó por adoptar la estrategia del camaleón.

“He descubierto que por todos estos motivos llegó un momento cuando era pequeña que quería disimular. Quería sentirme integrada para que dejaran de meterse conmigo. Me daba rabia ser de otro país y por eso comencé a tener en cuenta que iba a estudiar y saber muchas cosas de España, y me olvidé de mi país”, lamenta, aunque de adulta ha intentado recuperar sus raíces bolivianas, un país que tampoco la reconoce como suya.

Comenta que, durante la crisis política en Bolivia en 2019, se atrevió en sus redes sociales a ofrecer una opinión sobre los hechos, la cual generó una ola de rechazo por parte de sus familiares, que reclamaron su intromisión en la política nacional de un país que no habita, que abandonó.

“¿Qué tengo que hacer para que me consideren de un sitio?”, se pregunta. Y se responde: “estoy en el mundo de los nadie”, como si ella, al igual que América Latina, tuviera las venas abiertas frente a la exclusión y el olvido social, pero no se autocompadece, se ríe de la situación: “Aunque tengas la misma cara de india no estas integrada ni allá ni acá, aunque el papel te da derechos”, dice en alusión a la ciudadanía española.

“Nunca voy a ser de ningún sitio para la gente, para esas leyes, esas construcciones sociales que están ahí inventadas. No me siento integrada lo que es del todo aquí. No me siento integrada, ni mi familia, ni la gente migrante esté integrada y no creo que sea un sentimiento mío ni un hecho aislado”, explica.

El ser emigrante

Pamela comenzó este 2020 a colaborar en la Diputación de Badajoz; previamente, al igual que su madre, abuela y miles de mujeres migrantes que llegan desde América Latina, en su mayoría, trabajó en cuidados de ancianos, de lo cual no tiene muy buenos recuerdos por diferentes hechos de “explotación y discriminación”.

Su nuevo empleo ha supuesto una forma diferente en que las personas se relacionan con ella: “ahora me saludan”, dice, mientras recuerda que cuando ganó la plaza y lo comentó con alegría, las personas suponían que iba a trabajar en el área de limpieza.

“Ahora que trabajo en Diputación parece que he cambiado de categoría… Incluso frente a mí hacen comentarios de otras personas migrantes, pero ellos dicen que soy diferente porque estoy trabajando. Y eso que ni siquiera se podían plantear que podría hacer otra cosa además de cuidar y limpiar”, afirma.

Souad Chikhaoui brindando su experiencia como migrante. Foto: Cortesía

Por su parte, Souad continúa estudiando. Actualmente cursa Trabajo Social en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). La exigencia de quitarse el velo, cuando se ha aplicado a un trabajo, le ha cerrado las puertas. Teme que este requerimiento, que no está dispuesta a ceder, le impida trabajar después de tanto tiempo invertido en educación.

También trabaja en la Fundación Ruy López, donde imparte clases de apoyo y alfabetización a la población migrante y realiza traducciones, pero más allá de lo que significa para su desarrollo profesional reconoce que estos espacios son de los pocos donde se siente integrada.

“A veces te sientes menos integrada y otras más en el ámbito de lo social, en el que me integro más cuando hay gente que comparte puntos de vista conmigo. Luego pasas a otro ámbito y sientes la diferencia, empiezan a preguntarte por qué te vistes así, preguntas incómodas. Ves que hay gente abierta y acepta más la diversidad y otra gente que no acepta ningún tipo de cultura que no sea la suya”, explica.

El sistema debe cambiar

Aunque Souad y Pamela no se conocen y tampoco acuden a los mismos espacios, coinciden que el sistema debe cambiar desde lo individual hasta lo institucional, eliminando el racismo como principal obstáculo que enfrentan las personas migrantes cuando llegan a España.

Para Souad no tiene lógica ni sentido que usar el velo te convierta en un “peligro”, además de que las nacionalidades definan a las personas como “delincuentes o no”. En ese sentido, cuestiona a los medios de comunicación que identifican a los extranjeros cuando están vinculados en delitos, un hecho que no sucede cuando se refiere a un español, y que tampoco sobresale cuando la persona migrante está vinculada con actos honoríficos.

Consideran que existe un comportamiento aprendido en la sociedad española que va desde las acusaciones infundadas, las miradas y comentarios de rechazo, los insultos racistas hasta las redadas, los CIEs (Centro de Internamiento de Extranjeros), la persecución policial y una ley de migración que obliga a las personas, durante tres años, a sumergirse en la economía precaria y esclavizada para poder “optar” a una residencia.

Coinciden en que los rasgos físicos y culturales son rechazados, pero se resisten a negar sus raíces, que en cambio promueven el poder crecer como sociedad en diversidad. “A mí me encantan mis rasgos, solo quiero que me traten como una ciudadana más con derechos”, dice Pamela, y Souad refuerza que “me encantaría seguir manteniendo la identidad marroquí por mucho que sea difícil”.

Su fuerza, determinación, temple y fidelidad a sus raíces son admirables. Son capaces de extraer con pinzas las situaciones negativas de la migración, aunque reconocen las acciones positivas de otro grupo de ciudadanos, así como la oportunidad de vivir en mejores condiciones. Sin embargo, se niegan a tener que agradecer por ejercer un derecho fundamental.

“Me encantaría poder pasear por la calle sin que me miren mal, y llegar a casa y decir hoy no me ha visto nadie con esa mirada mala”, dice Souad. Mientras, Pamela reitera que “nacer en un lugar y en otro es algo accidental” por lo que ambas no declinan el continuar trabajando con personas migrantes para “que nadie más pase esas cosas” y, si las vive, “no se sienta sola”. 

____ Este artículo se enmarca en la campaña “Creciendo juntas desde nuestras raíces” desarrollada por la Asociación Malvaluna en el marco del proyecto “Feministas Cooperando, impulsando el ámbito estratégico 2 Feminismos y desigualdades” de la cooperación extremeña, de la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional al Desarrollo.

____ Artículo originalmente publicado en El Salto.


Hip hop, autocuido e identidades en encuentro feminista

Por tercer año consecutivo, y aun con pandemia, Malvaluna organizó el evento Encuentra-te: Las mujeres que habitamos como un espacio de cuidado, reflexión y reconocimiento desde lo personal hacia lo colectivo.

En el evento se contó con la participación de Rebeca Lane, socióloga, poeta y cantante de hip hop, feminista y anarquista guatemalteca; Mar Gallego, especialista en género, identidad y ciudadanía; e Irma Estrada ‘La Colocha’, activista feminista salvadoreña, instructora de defensa personal, artista marcial y terapeuta;

En el encuentro online participaron jóvenes interesadas en indagar en otras formas de hacer activismo a través del arte; en reconocer nuestra identidad frente a un sistema que nos oprime, así como aprender técnicas de autodefensa frente a las violencias machistas.

El nombre del encuentro se marcó «en alusión a los cambios de las mujeres en los ciclos vitales», comentó Marina del Barrio Rodríguez, Agente de Igualdad en Malvaluna, quien ha organizado, desde 2018, los encuentros de mujeres jóvenes en Extremadura.

Rebeca Lane: El rap como cultura oral y memoria histórica

Un recorrido por las voces femeninas principales del hip hop en América Latina fue parte de lo que Rebeca Lane, cantante y compositora guatemalteca, compartió con las participantes del: Encuentra-te: Las mujeres que habitamos organizado por Malvaluna y financiado por el Instituto de la Mujer de Extremadura a cargo de los fondos del Pacto de Estado contra la Violencia de Género del Ministerio de Igualdad.

Rebeca Lane puso de manifiesto la importancia de la música en la denuncia de situaciones de desigualdad social, corrupción estatal, violaciones a los derechos humanos, defensa del territorio y el cuerpo territorio como centro de la lucha feminista; así como herramienta para recuperar la memoria histórica colectiva y la cultura oral de los pueblos.

También se refirió a la interseccionalidad como esas categorías que nos oprimen en dependencia de nuestros contextos perpetuando la desigualdad entre mujeres que devienen en un feminismo diverso frente al que propone una lucha conjunta “antipatriarcal” como sistema que nos oprime a toda la humanidad.

“Las luchas antipatriarcales es algo que tenemos en común, y no implica solo la lucha contra el hombre como sujeto, sino que implica otras luchas, y pienso que desde esta perspectiva podemos ir deconstruyendo más allá que el hombre como sujeto”, explicó Rebeca Lane.

La Colocha: La autodefensa como autoestima  

Irma Estrada – La Colocha – reconocida activista feminista salvadoreña e instructora de defensa personal, nos interpeló sobre la necesidad de recuperar la intuición como una herramienta de autocuido del espacio físico, mental, espiritual y emocional.

La experta terapeuta y activista feminista está convencida que las mujeres “podemos defendernos y dejar de ser víctimas” de forma efectiva desarrollando estrategias, nuestra conciencia, la intuición, la visión panorámica entre otros elementos, así como aprender a diferenciar los sitios de violencia y nuestra incursión en estos espacios.

Los talleres de La Colocha, además de brindar herramientas prácticas proponen una metodología en la que sobresale el reconocimiento de nuestra autoestima, control y capacidades mientras aprendemos a poner límites en nuestras vidas.

La Colocha se dedica a enseñar a mujeres y niñas cómo afrontar el día a día de manera segura y consciente desde la autodefensa feminista, desafiando las brechas de poder, reconociendo el legítimo lugar de las mujeres e impulsando sus propias capacidades.

Mar Gallego: Yo frente al sistema

La periodista Mar Gallego, especialista en género, identidad y ciudadanía, planteó un cuestionamiento, desde lo personal, sobre la construcción de nuestra identidad inmersa en un sistema que – antes de – nos define patrones y conductas de vida.

Nos instó sobre la necesidad del reconocimiento de nuestro presente y pasado, el vínculo con el espacio y tiempo, así como volver la mirada a nuestra tierra como ese territorio que habitamos en colectivo, y por supuesto fomentar una cultura donde la memoria importa.

Mar Gallego es reconocida por poner el foco en entender los feminismos como una forma de cuidar y mirar, en la que el cuerpo sobresale como primer territorio de supervivencia, resiliencia y resistencia.

#25N: Por una movilidad humana sin violencia contra las mujeres

Este #25N la campaña de comunicación ‘Creciendo juntas desde nuestras raíces’ de la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional para el Desarrollo, impulsada por la agrupación Feministas Cooperando” y desarrollada por la Asociación de Mujeres Malvaluna, producimos un espacio radial denominado: #25N: Por una movilidad humana sin violencia contra las mujeres.

El espacio que ha sido transmitido en Radio Canal Extremadura las periodistas, Maryórit Guevara y Ana Gragera Macías junto a María Mendoza, Olga (nombre ficticio), ambas migrante y la abogada de Malvaluna, Marisa Tena, han abordado las distintas violencias que existen hacia las mujeres en los procesos migratorios, desde su salida en los países de origen o donde residen, durante el itinerario y en su llegada a los países de destino.

Son testimonios potentes de mujeres que narran lo vivido en sus países de origen, de género e incluso institucional; la violencia durante su proceso migratorio, y la que denuncian en España al trabajar en condiciones irregulares y ser sometidas a diferentes violencias en las labores de cuidados.

Un programa para visibilizar, reflexionar y buscar soluciones entre mujeres de diferentes nacionalidades.

No dejes de escucharlo en este ENLACE.

#25N: Contra todas las formas de violencia machista

Un año más, aun con pandemia, la Asociación de Mujeres Malvaluna no dejó de manifestarse ante la violencia machista que atenta de diferentes formas en la vida y los cuerpos de las mujeres.

Bajo la iniciativa – ¡Tú compromiso importa, firma contra la violencia machista! – orientada a hacer conciencia en que «la sociedad en general tiene que manifestarse» ante la violencia machista nos plantamos en Plaza España, Mérida, Extremadura para hacer conciencia sobre este flagelo.

En palabras de Gloria Angulo Sanchis de Malvaluna, «la violencia machista es una responsabilidad de toda la sociedad no solamente de los poderes públicos y de los Estados que tienen una gran responsabilidad a la hora de legislar sino también de toda la ciudadanía, tenemos que asumir ese compromiso, y es un poco con esta firma simbólica lo que queremos visibilizar».

Desde las once de la mañana, bajo un clima propio de otoño, la ciudadanía desfilo firmando el libro que estará abierto para nuevas en firmas en cualquier momento, pero además se atrevieron a declarar con mensajes amplios su compromiso contra la violencia machista.

Además de estar presente en las calles pese a que la «nueva normalidad» lo limita, Malvaluna también emitió un manifiesto frente a la violencia machista en este 25N cuando en el mundo se develan las diferentes formas de violencia para hacer conciencia sobre este flagelo en la vida de las mujeres, pero también de la sociedad.

El documento también recoge datos sobre la violencia contra las mujeres en Extremadura, donde hasta el segundo semestre de 2020 se han interpuesto un total de 1.066 denuncias, según datos del Consejo General del Poder Judicial.

Pero también en España, que «según cifras oficiales 41 mujeres han sido asesinadas en 2020 por sus parejas o exparejas. A 80 se eleva el número si contamos aquellas mujeres asesinadas fuera del ámbito de la relación de pareja o expareja. Mujeres asesinadas solo por el hecho de ser mujeres».

Mujeres migrantes en España: «Luchen con nosotras por igualdad laboral»

Edith Espínola del Servicio Doméstico Activo (Sedoac) y Marta Sánchez de Alianza por la Solidaridad, fueron las protagonistas del cuarto, y último, Intercambio de Experiencias de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos de Nicaragua, Paraguay y Extremadura, en el que cobro relevancia la situación de vulnerabilidad de las mujeres migrantes en España, así como su fuerza en la demanda de sus derechos.

Durante hora y media, las activistas dieron salida a las preguntas realizadas por la periodista nicaragüense y mujer migrante, Maryórit Guevara, quien moderó la conversatoria en torno a las desigualdades en los procesos migratorios de hombres y mujeres; la participación de las mujeres migrantes; la precarización del trabajo de los cuidados y las demanda al movimiento feminista de España, así como a la sociedad en general en una conversatoria bajo el nombre: Migración con perspectiva feminista.

A continuación te compartimos algunas de las impresiones de las participantes, pero además te dejamos el video completo para que no pierdas ningún detalle de esta conversatoria.

Pregunta: Las desigualdades de género: ¿Influyen o determina el proyecto migratorio de hombres y mujeres?

Edith Espínola: Totalmente. Son las mujeres las que tenemos esta corona que dice – cadena global de los cuidados – que nos educan y nos crían para que nosotras seamos las grandes cuidadoras de la vida.

La mujer latina que llega en su mayoría viene a trabajar en el empleo del hogar, ¿y por qué? porque a pesar de ser un régimen con mayor desigualdad es el que te otorga la invisibilidad para que puedas gestionar tu documentación. Entonces te obliga a estar en un lugar donde no seas tan visible porque España tiene estos centros criminales, para mí, que son los centros de internamiento para extranjero.

Lo que hace esta mujer es aceptar este empleo donde va a estar explotada, abusada, pero que le ofrece este lugar de encierro donde ella no está tan vulnerable como en la calle, dónde la policía, especialmente en Madrid que te sale a decirte: «papeles». Es terrorífica, es una angustia. Entonces viene la mujer como la gran conquistadora para crear este paraguas de cuidado para sus familiares una vez que ella tiene esta tarjeta de residencia empieza a forjar su vida.

La mujer es la que migra, la mujer es la que mantiene, la mujer es la que mas lo sufre porque seguimos cargando este paraguas donde nos ven a nosotras como las grandes cuidadoras de la vida.

Marta Sánchez: Los roles de género se perpetúan y además se acentúan según el contexto, y el tiempo, aun con el tema de la pandemia. En el caso del empleo doméstico se acentúa.

El caso de ser mujer migrante, y residiendo en una región como Extremadura que encontramos espacios mas rurales donde a lo mejor no hay una mentalidad tan abierta de acogida, diversidad, convivencia. Yo creo que sí.

Pregunta: ¿Cuáles son esos obstáculos que las mujeres migrantes enfrentan para tener un ejercicio pleno de ciudadanía?

Marta Sánchez: Partiendo de la base que participar de por sí es complicado, si encima eres una mujer migrante, acabas de llegar, no tienes redes de apoyo no conoces a nadie creo que lo que menos te planteas es participar. Tienes tantas cosas que resolver en tu día a día.

Es complicado participar para todo mundo en general, pero si eres migrante, acabas de llegar y no encuentras sitios donde te sientas cómoda, donde sea un espacio de confianza para participar ni te planteas el participar por eso la importancia de crear espacios que sea una red segura, de confianza, de apoyo para cualquier persona que llegue.

Creo que el problema añadido que existe en el caso de las mujeres migrantes de las mujeres en general, es el tema de los cuidados, incluso a la hora de los empleos. La participación para las mujeres en general es lo último que nos planteamos siempre tenemos – algo mejor que hacer.

Edith Espínola: El problema de la persona migrante es el horario de participación porque la persona migrante tiene que trabajar para pagar el alquiler, tiene que comer y tiene horarios pesadísimos porque suele tener un trabajo precarizado.

Entonces llega el fin de semana, si es que no trabaja, y lo único que quiere hacer es descansar. Luego esta que la mayoría de los cursos que son gratuitos son en horarios en los que tu estas trabajando. La persona migrante no puede participar por muy gratuito que sea.

Entonces cuando hablamos de población migrante, antes de diseñar los cursos, es saber el horario de esta persona porque voy a tener la oferta mas chula y no me van a llegar porque tienen que trabajar para vivir.

Pregunta: ¿Cuáles son esas violencias que viven las mujeres migrantes?

Edith Espínola: La violencia de género ha bajado porque la mujer estaba acompañada de su maltratador las 24 horas del día, ha sufrido una violencia brutal durante estos meses de encierro. El gobierno hace muchos slogan chulísimo, pero que a la hora de la realidad de la persona que vive el día a día, eso no llega. A nosotras que nos dejen de vender historias y que nos cumplan lo mínimo para tener el acceso a una vida digna.

Marta Sánchez: A lo mejor abrir el melón de hasta que punto la sociedad esta normalizando los casos de violencia machista. Es algo que tenemos ya asumido que eso pasa, y es lo que dice Edith muchas campañas pero que sin no se y toman medidas reales va a seguir perpetuándose durante mucho tiempo.

Pregunta: Me gustaría sus reflexiones sobre esta frase del fotoreportero Javier Bauluz:»Ahora ya no es solo indiferencia, ahora también es odio».

Edith Espínola: Cuando las mismas personas de calle ven que sus gobiernos, sus instituciones, aplican políticas de exclusión; ellos también se ensalzan porque lastimosamente el ser humano tiende más al odio que hacia la empatía.

Mientras todas las personas solamente digamos: – ay que bárbaro – y me doy la vuelta, eso quiere decir que realmente yo como persona no me estoy implicando en la defensa de los derechos.

Siempre dejo esta reflexión de cómo queremos crecer en sociedad, si queremos seguir arrastrando los mismos atropellos ya busos o queremos ser un mejor país, un mejor Estado y para eso hay que luchar exigir a esa gente que dice que esta trabajando por el país.

Marta Sánchez: Es verdad que esta narrativa de odio existe desde siempre y es verdad que con el Covid-19 se ha acentuado y más contra los migrantes. El hecho es que ahora hay muchos más canales para difundirlos. Es preocupante la cantidad de bulos que nos cuelan, y me preocupa mas en la población joven aunque en la población adulta pasa igual.

Pregunta: ¿Cuál sería la demanda de las mujeres migrantes al movimiento feminista de España?

Edith Espínola: La mujer emigrante en su mayoría trabaja en el empleo del hogar entonces mientras las mujeres que tienen un trabajo en horario normal rompen el techo de cristal, son las mujeres trabajadoras del hogar las que recogen los cristales en el suelo, invisibles y sin derechos

Mientras se siga hablando de que el cuidado es el centro, pero no se pone a la que cuida en el centro con los mismos derechos, no podemos hablar de igualdad porque no puede ser que yo quiera romper la igualdad con el hombre mientras siga oprimiendo a mi compañera de género en un trabajo desigual.

Mientras ustedes no otorguen y se pongan a la par de nosotras a luchar por igualdad de condiciones mínimas laborales con respecto a los demás trabajo, entonces no podemos hablar de la igualdad de la mujer, porque yo no puedo exigir ganar el mismo salario de un hombre, cuando mi sector es totalmente feminizado y oprimido pro las mismas leyes.

Nuestra exigencia al movimiento feminista siempre fue que ellas luche con nosotras apoyándonos, no tomando nuestra voz.

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Los Intercambios de Experiencias de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos en Nicaragua, Paraguay y Extremadura son parte del proyecto ALIANZADAS de la Agencia Extremeña de Cooperación para el Desarrollo (AEXCID) ejecutado por Malvaluna.

Mujeres jóvenes: «Acérquense al feminismo porque el feminismo te empodera»

Conocer sus opiniones y reflexionar sobre la experiencia y el compromiso con el feminismo por parte de cinco mujeres jóvenes activistas, fue lo que pudimos disfrutar durante el tercer Intercambio de Experiencias de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos de Nicaragua, Paraguay y Extremadura denominado: «Juventud y movimiento feminista».

Una sentada que prolongamos durante dos horas ante las intervenciones de Mey Peyote y Cristiana de ‘Las Malcriadas’ de Nicaragua, Olga Tostado Calvo y Mariana del Consejo de la Juventud de Extremadura, y Ana Villasboa de Presencia Joven en Paraguay que nos compartieron sus cuestionamientos ante un sistema machista, así como las realidades de cada uno de sus países en torno a la lucha por los derechos.

A continuación te hemos resumido algunos de sus comentarios más representativos en torno al feminismo, pero si quieres disfrutar de la charla completa puedes buscarla en nuestra fanpage de Facebook.

En un mundo adultista y machista ser mujer joven feminista no es tarea fácil, por eso desde su vivencia personal, ¿qué le recomiendan a otras mujeres jóvenes que se sienten atraídas por el feminismo?

Ana Villasboa (Paraguay): Para poder militar y poder dar el paso de articular se requiere de mucho trabajo, quizás empezar a cuestionar o a ver en la rutina diaria preguntar: ¿por qué vamos a permitir que sigan sucediendo estas cosas? Y después abarcamos otras cosas, pero siempre la actitud de poder ser feminista y poder darle a otras mujeres el bienestar de gozar sus derechos desde la casa, las comunidades, las escuelas. Yo recomendaría primero estar bien con una misma y luego encontrar el espacio y sino tiene un espacio lo puede formar.

Olga Tostado – Consejo de la Juventud Extremadura: Durante mi adolescencia no conocía un colectivo feminista, me parecían injustas muchas cuestiones, pero echaba de menos tener un espacio donde poder implicarnos. En una asignatura de educación para la igualdad me hablaron de feminismo y me fascinó, pero fue super tarde. A las chicas que están formando sus asociaciones, yo sé que les va servir para su propia vida. Para mí el activismo feminista ha sido clave en mi vida, llego muy tarde, pero yo haré lo posible para que otras chicas joven tengan el espacio feminista.

Mariana Couto – Consejo de la Juventud Extremadura : Yo empecé tarde, tenía 22 años, empecé afiliándome a mujeres jóvenes, pero es cierto que desde pequeña he sido rebelde porque siempre las injusticia me han afectado mucho. Luego empecé yendo a manifestaciones, y luego ya me apunté a mi entidad: Mujeres Jóvenes de Extremadura y empecé a participar y encontré la importancia de los espacios seguros. Yo aconsejo a todo mundo que se asocie, sea mixto o no, pero encontrar espacios con gente que tiene las misma inquietudes que tú, ganas de hacer un futuro y un presente mejor. A mí me ha cambiado mucho la vida por eso le aconsejo a todo mundo que se asocié.

Peyote – Las Malcriadas – Nicaragua : Me nombré feminista hasta después de los 20, era como el clásico: yo soy feminista pero, pero… después te vas deconstruyendo y te pasa como en los memes, que si antes te decían feminazi te dolía y ahora te vas empoderando en la medida que vas aprendiendo, pero claro ser feminista no es fácil porque la misma desconstrucción puede ser dolorosa.

Quitarte todo de encima no es fácil, pero si sos adolescente y traes la espina y tenes la suerte de toparte con el feminismo comenzá entrando; y no te apliques el feministómetro, no te culpes. Ser feminista es algo muy propio y cada una va ejerciendo el feminismo a medida que su historia se lo va permitiendo. No existe un termómetro que diga que sos 100% feminista. La desconstrucción viene de todos los días, no es un trabajo de la noche a la mañana, pero si cuando entras en ello y te das cuenta que por ser mujer no tenes que sufrir violencia porque la sociedad te la inculca, y la violencia esta normalizada, cuando te das cuenta de eso te llenas de fuerza.

Ojalá que todas las chavalas que sientan que quieren acercarse al feminismo se acerquen y lo hagan porque estoy muy segura que acercarte te empodera un montón y te ayuda a sufrir menos.

Cristiana – Las Malcriadas – Nicaragua : El feminismo esta lleno de mujeres que inspiran y eso fue fundamental para decir yo soy feminista. De hecho aquí esta presente la persona que me llevó por primera vez a organizarme (Peyote) y me pasó lo que nos pasó a todas, que nos daba miedo acercarme. Siempre fui como muy dada al tema de la lectura feminista, pero no de las prácticas que hay una gran diferencia. El feminismo me da miedo, ponerse las gafas moradas da miedo, la vida después de esto cambia no vuelve a ser lo mismo. Una se reconoce como una mujer sujeta de derecho como una mujer que demanda, exige y da. Una mujer que aporta y creo que es muy importante y ha sido super lindo encontrar a las mujeres feminista que he conocido, todas queremos darle el grano de arena a otra y ha sido una cadena y eso ha sido lo bonito. El feminismo no muerde, el feminismo nos da vida. El feminismo es una constante, es imposible decir que mañana no soy feminista. A mí me cambió la vida.

Vía mensaje preguntan para Nicaragua y Paraguay ¿Ven avances contra el machismo en los hombres jóvenes?, y ¿han intentado hacer acciones en colectivos de izquierdas y antifascistas?

Ana Villasboa (Paraguay): Como Presencia Joven tratamos de no vincularnos con la parte política. Siempre nuestro discurso va dirigido a las juventudes con temáticas de derechos sexuales y reproductivos.

Peyote (Nicaragua): Nosotras trabajamos con organizaciones de la sociedad civil. En Nicaragua sucede un fenómeno curioso que hablar de izquierda y derechas es complejo porque la dictadura implantada es de izquierda, la izquierda secuestrada por un partido. Nosotras no nos involucramos con ninguna izquierda ni derecha. En nuestra misión dice que nosotras vamos a denunciar las violencias vengan de donde vengan y a las mujeres nos viene las violencias de todos lados. Si estamos activas en participación social independiente aunque las activistas somos perseguidas, llamas golpistas y terroristas es compleja la situación en Nicaragua.

Cristiana (Nicaragua): Nicaragua es un país bastante machista, hay una cultura del silencio, yo en lo particular me atrevo a decir que no hay cambios bastante significativo los avance que he visto es en las mujeres que quieren organizarse muchas. Nosotras, no nos sentimos de alguna forma representada porque aparte del régimen que es machista, violador y misógino también encontras lugar en la oposición que no quieren saber nada de las feministas. Ahorita nosotras no queremos reconstruir conceptos sino salir de una dictadura.

¿Cuál es la relación que tienen con las mujeres feministas que nos anteceden y cuáles son las formas que deberían utilizar las organizaciones para llevar a más mujeres el feminismo?

Olga Tostado (Extremadura): El tema de feminismo intergeneracional, y a la vez pasárselo a las chicas más jóvenes, creo que es necesario que sepamos que al igual que nosotras tenemos un lenguaje distinto a nuestras antecesoras, igual nuestras luchas, aunque algunas son las mismas, pero hay luchas nuevas por los contextos también tenemos que saber, que el mundo cambia tan rápido y las que vienen detrás tendrán otras luchas, y que tenemos que saber como pasarles el testigo y acogerlas.

Creo que es importante el acogimiento, y dar el espacio al liderazgo a la chica joven. Entonces creo que tenemos que tenerlo en cuenta y es una demanda que me hago también a mí misma.

Mariana Couto (Extremadura): Creo que es necesario cederle el espacio a la juventud. Yo diría que la visibilización en este momento es lo más importante. Cuanto mas gente nos vea mas le vamos dejando la semillita de la conciencia.

Ana Villasboa (Paraguay): Antes realizábamos talleres y ferias con teatro para 2016 y 2015 que funcionaban muy bien, nosotras cambiamos nuestro lenguaje, canal y la forma de llegar a las personas. Nuestros canales de visibilización van cambiando y se van actualizando de acuerdo que llegan más adolescentes y jóvenes con distintas ideas.

Peyote (Nicaragua): Nosotras desde Las Malcriadas tenemos una buena relación con las mujeres que nos anteceden. El mismo movimiento feminista se lo debemos a ellas que en su momento se atrevieron a desafiar a una revolución que sentían que no defendían sus derechos como mujeres. Son mujeres que admiramos mucho. En lo personal siento que es duro hablar de relevo generacional porque si llevas años trabajando en lo que crees no lo vas a recibir bien y nosotras creemos en el trabajo en conjunto.

Creo que para crecer y llegar a más mujeres tenemos que salir de la burbuja de lo digital. En Nicaragua no hay mucho acceso a internet y las personas que lo tienen el celular no saben usarlo. Nosotras como mujeres nicaragüenses tenemos que salir de la burbuja y eso implica buscar, y salir de la zona de confort que no están de confort porque ser feminista no es estar en confort. Hay muchas mujeres que necesitan del feminismo porque el feminismo llega para hacerlas mejor.

Cristiana (Nicaragua): Tenemos buenas relaciones, y el trabajo de enlace, organizativo de cara a querer hacer ha sido muy importante. Yo creo que el éxito del impacto feminista esta en lo territorial, en lo rural que es donde se sufren más las violencias, donde reina más la cultura del silencio, donde no llegan las redes sociales y es donde el feminismo tiene que hacer apuestas; salir de la academia, de las universidades, de los círculos de élite y acercarse más a estas mujeres que son las que ponen los cuerpos a la hora de las muertes, son la primera en sufrir violencia y son las primeras en callarlo. El feminismo debe apostar por una escucha más inclusiva.

Los Intercambios de Experiencias de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos son parte del proyecto ALIANZADAS de la Agencia Extremeña de Cooperación para el Desarrollo (AEXCID) ejecutado por Malvaluna.

Feministas Cooperando comparten buenas prácticas

Bajo el lema: “Creciendo juntas desde nuestras raíces” de la campaña de comunicación integral de la agrupación Feministas Cooperando, se realizará este martes 27 de octubre, una conversatoria feminista e intercultural, en la que compartiremos buenas prácticas en comunicación para el cambio social en torno a los siguientes ejes:

  • Informar y difundir la realidad que prepondera en el ámbito de la movilidad humana y movimientos migratorias desde la perspectiva de género.
  • Mostrar la importancia de la portavocía ciudadana en los medios de comunicación.
  • Exponer la evolución y las nuevas contribuciones de nuestra sociedad, a escala local, regional, nacional e internacional, dadas por la interculturalidad y la movilidad humana.

Así como establecer un espacio de reflexión donde las personas participantes aclaren dudas y expongan experiencias enriquecedoras que nos lleven a fortalecer alianzas y sinergias para el cambio social en aras de de la defensa de los derechos humanos.

Organizaciones participantes

Ante el actual contexto de pandemia de coronavirus, el evento será online, pero lejos de ser una desventaja nos permitirá juntarnos con defensoras de derechos humanos localizadas en otros lugares del mundo como Guatemala.

Andrea Carrillo Samayo, feminista y comunicadora integrante del equipo Asociación La Cuerda en Guatemala, nos compartirá sobre los alcances y logros de las diversas campañas, así como materiales comunicacionales que desde esta organización feminista se difunden.

La Cuerda tiene como misión «construir el sujeto político feminista, generando y fortaleciendo procesos de concientización y de acción política a favor de las mujeres«, por ello que las mujeres sean las protagonistas de sus diferentes acciones.

Elena Nagore Cordón, técnica de EpD y responsable de comunicación del área de Educación, Comunicación y Cultura para el Desarrollo del Centro de Iniciativas para la Cooperación Batá (CIC Bata), así como Rafael Cantero Medina, coordinador del área Educación, Comunicación y Cultura para el desarrollo de CIC Batá.

CIC Batá trabaja con la ciudadanía en distintas iniciativas de cambio social, entre ellas el posicionar la comunicación como derecho humano fundamental en la agenda pública, desde una visión crítica al modelo mediático hegemónico y poniendo en valor otras prácticas comunicativas posibles a través de espacios de debate, intercambio y reflexión entre medios de comunicación, experiencias del Sur y del Norte, comunicadores y profesionales del ámbito de la educación y comunicación para el desarrollo.

Gloria Angulo Sanchis, coordinadora de la Asociación de Mujeres Malvaluna e integrante de la agrupación Feministas Cooperando,  la cual está formada por cinco organizaciones feministas (ADHEX, FUNDACIÓN ANAS, FUNDACIÓN MUJERES, MZC Y MALVALUNA).

Comenzaron a funcionar en el 2016 con objeto de fortalecer la perspectiva feminista en las acciones de Cooperación y Educación para el Desarrollo que se diseñan e implementan en Extremadura, de la mano tanto de otras ONGD de la región, como de la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional al Desarrollo (AEXCID), principal financiador de la agrupación.

Las inscripciones a la conversatoria se encuentran abiertas y puedes realizarla en este enlace.

La campaña de Feministas Cooperando

La campaña «Creciendo juntas desde nuestra raíces» contempla piezas de comunicación como: un documental, dos programas de radio en colaboración con Canal Extremadura Radio, una cuña radiofónica, reportajes en prensa digital que denuncia las injusticias, las violaciones de derechos humanos y las dificultades de la movilidad humana y de los procesos migratorios con perspectiva de género.

Los productos que componen esta campaña se han ido definiendo en distintos espacios de encuentro, que han fomentado el ejercicio del derecho a comunicar de estas mujeres.

Spot y cuña: Creciendo juntas desde nuestras raíces

El lema de la campaña de comunicación #Feminista e #Intercultural “Creciendo juntas desde nuestras raíces” resume los valores de este proceso comunicativo colectivo. “#CreciendoJuntas” acoge la determinación de las mujeres por progresar y desarrollar los conocimientos y la vida de forma grupal»… «#NuestrasRaíces» formadas por personas, momentos, cultura, tradiciones… que nos hacen ser y sentir.

Hoy día 15 de octubre «Día Internacional de las Mujeres Rurales » desde la Asociación de Mujeres Malvaluna os compartimos estas escenas que pueden suceder en cualquier pueblo de nuestra región. Y te damos las gracias, a ti, vecina y compañera. Las #MujeresComprometidas de nuestras localidades apuestan por una interculturalidad real ¿Y tú?

Una campaña enmarcada en el proyecto “Feministas Cooperando, impulsando el ámbito estratégico 2: Feminismos y desigualdades, del Plan de Cooperación Extremeña” de la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional para el Desarrollo. Ejecutado por la agrupación Feministas Cooperando, integrada por: Asociación de Derechos Humanos  de Extremadura (ADHEX), Fundación Anas, Asociación Malvaluna, Fundación Mujeres y Mujeres en Zona de Conflicto (MZC).

También dentro de la campaña: Creciendo juntas desde nuestras raíces hemos elaborado una cuña de radio que recoge las voces de mujeres migrantes en Extremadura: Maryórit Guevara, Erika Montoya y Patricia do Lago Algarroba, que interpretan situaciones dadas en los procesos de movilidad humana.

La pieza remarca que las causas de los movimientos migratorios de las mujeres son muy diversas, como las historias y las propias mujeres desplazadas. Estas intentan mejorar sus oportunidades y condiciones de vida o reencontrarse con sus familias. En sus caminos, algunas son víctimas de violencia de género y de redes de trata de personas con fines de explotación sexual y laboral. Sus palabras muestran que la reciprocidad entre las vecinas es una gran apuesta para una ciudadanía global.

Aquí se puede escuchar la cuña.

Feministas Cooperando: Mapeo de buenas prácticas de género

Desde la Agrupación Feministas Cooperando os traemos el cuadernillo de Mapeo de buenas prácticas de género en desarrollo y su mapa de geo-referenciación.

Contiene una serie de proyectos que contribuyen al libre ejercicio de los derechos humanos de las mujeres desde un enfoque de género en desarrollo.

Tras varios meses de trabajo colaborativo con distintas ONGDs, ya está listo el Mapeo de Buenas Prácticas de Género en Desarrollo y el mapa de geo-referenciación de las mismas. El objetivo de este mapeo es contar con ejemplos de iniciativas, programas, proyectos o acciones que pueden ser consideradas buenas prácticas de género en desarrollo y que pueden orientar intervenciones futuras bajo una lógica feminista y transformadora. Pero…

¿Qué entendemos por Buenas Prácticas de Género en Desarrollo?

Son las que están concebidas e implementadas en línea con un enfoque en el que:

  • Se cuestiona el paradigma que equipara el crecimiento económico con el desarrollo.
  • Se tenga claro que la integración de las mujeres al desarrollo no trae consigo de forma automática la superación de las desigualdades entre mujeres y hombres, sino que es necesario superar las relaciones de poder.
  • No se trate de incorporar a las mujeres al desarrollo sin más, sino analizar las relaciones de poder, el conflicto y las relaciones de género.
  • Se potencie comprender las causas de las desigualdades entre mujeres y hombres y abordarlas desde una óptica de justicia y derechos humanos.

Este mapeo se ha realizado en el marco de la implementación del proyecto Feministas Cooperando impulsando el Ámbito Estratégico 2 “Feminismos y desigualdades” del Plan de Cooperación Extremeña impulsado por la AEXCID en alianza con la Agrupación Feministas Cooperando, integrada por 5 ONGDs extremeñas Malvaluna , Fundación Anas, ADHEX, MZC y Fundación Mujeres.

Esperamos que el mapeo os sea de utilidad. Para acceder al documento pincha en la imagen.

 

Mapa de geolocalización:

Ver pantalla completa

Documental: “Creciendo juntas desde nuestras raíces”

El documental “Creciendo juntas desde nuestras raíces” muestra el testimonio de 10 mujeres implicadas en entidades sociales en el marco de las manifestaciones feministas del 8 de marzo de 2020.

Las puertas de sus organizaciones y de sus proyectos conjuntos se abren, descubriendo dos realidades mundiales: el feminismo como movimiento integrador y la movilidad humana como una acción global.


El documental “Creciendo juntas desde nuestras raíces” es una pieza de comunicación de la campaña del mismo nombre liderada por la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AEXCID) de la Junta de Extremadura y la agrupación Feministas Cooperando, integrada a su vez por la Asociación de Derechos Humanos de Extremadura (ADHEX), Fundación Anas, Asociación Malvaluna, Fundación Mujeres y Mujeres en Zona de Conflicto (MZC).

La asistencia técnica ha estado a cargo de Asociación Extremeña de Comunicación Social (AECOS).

Reportaje: Mujeres migrantes entre la solidaridad y la sobrevivencia

Sentada frente a la máquina de coser, Claudia Valencia Henao coloca de forma precisa las piezas de lo que será una mascarilla de tela que utilizarán, para protegerse del COVID 19, personal médico y de residencia de ancianos.

Desde hace más de tres meses, cuando se decretó el estado de alarma, utiliza gran parte de su tiempo para colaborar en un improvisado taller de costura, un espacio en el que mujeres de diferentes orígenes, marcadas por la desigualdad social, se reúnen para buscar respuestas a sus múltiples necesidades.

En septiembre de 2019 cruzó el océano Pacífico desde Colombia hasta España. Había sido víctima de la delincuencia común que, tras verla prosperar en su taller de motocicletas, comenzaron a extorsionarla con cuotas mensuales hasta obligarla a cerrar el negocio e hipotecar su vivienda para saldar la deuda que ponía en riesgo la vida de toda su familia.

Luego de dos difíciles meses en Sevilla y desde donde salió sin un euro porque la mujer que la contrató como interna, por 600 euros mensuales, y que no le permitía prepararse su comida para no “perder el tiempo”, se negó a pagarle los 12 días trabajados, Claudia llegó a Mérida.

“Yo vivo muy tranquila aquí, no lo sé, pero yo vivo aquí como en un estado de calma. Trabajo lo que puedo trabajar para medio sostenerme. Yo aquí he encontrado como hilos donde agarrarme y se están fortaleciendo”, dice mientras el traqueteo de la máquina es interrumpido por el sonar de su teléfono. Es su esposo, desde Colombia.

La pandemia que azota al mundo aplazó los planes de reencontrarse en España, pero a diario platican por teléfono. La plata tampoco alcanza para el boleto, Claudia tiene ingresos mínimos de apenas 400 euros mensuales por 17 horas de trabajo diario, pero eso no merma su energía para en sus horas libres elaborar mascarillas para el personal médico y de residencia.

mujeres migrantes extremadura

Mujeres migrantes en Extremadura

La experiencia de mujeres migrantes en Extremadura, durante la pandemia del coronavirus ha sido calada por su capacidad de solidaridad, pero también por la necesidad de sobrevivir.

Claudia, al igual que Edvige y Erika nos abren las puertas de sus vidas. Nos desvelan que la incidencia social, la supervivencia y la cultura contribuyen en este tiempo lleno de incertidumbre.

Son tres mujeres que están colaborando en la campaña de comunicación “Creciendo juntas desde nuestras raíces” liderada por Malvaluna en el marco de la implementación del proyecto Feministas Cooperando.

Es un proyecto que impulsa la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AEXCID) y Feministas Cooperando. Ésta última la compone una agrupación de ONGD de la región integrada por Fundación Anas, Mujeres en Zona de Conflicto (MZC), Asociación de Derechos Humanos de Extremadura (ADHEX), Asociación Malvaluna y Fundación Mujeres, asumiendo la coordinación.

La campaña se ha diseñado de forma totalmente participativa, con el involucramiento de 10 entidades pertenecientes al Ámbito Estratégico de Feminismos y Desigualdades del plan general de cooperación extremeña, así como la agrupación “Feministas Cooperando”. Se suman otras entidades como la Asociación de Migrantes de las Vegas Bajas, Fundación Cepaim y Fundación Ruy López, que trabajan la movilidad humana y los movimientos migratorios. Cuenta además con la asistencia técnica de AECOS.

“Tengo trabajo y puedo ayudar a mi familia”

mujeres migrantes extremadura

En cinco ocasiones, Edvige Djiki me plantó esta entrevista. “Lo recordaba, pero no tenía ánimos de tomar el teléfono”, me confiesa en esos 20 minutos que debo aprovechar al máximo para conocer cómo la pandemia ha trastocado su vida.

Hace seis meses trabajaba en una aceitunera, y desde hace dos, además de madre de dos niñas, es maestra a tiempo completo, por lo que me advierte que “no nos extendamos en la llamada”, porque va retrasada con la entrega de tareas.

Llegó desde Senegal a España, hace ocho años, cuando se enamoró y se casó. Su vida, como ella misma la resume, pasó de “mejor a mejor”. Aunque confiesa que tanto el idioma como no poder ejercer su carrera, es licenciada en Economía, han sido de sus mayores frustraciones.

Sacó el grado superior en Industria Alimentaria que finalmente le permitió encontrar un trabajo en Almendralejo, donde vive con sus hijas y esposo, un español con el que se organiza para poder atender a las niñas ante la falta de clases, y la necesidad de trabajar.

“Aunque no trabajo en lo que he estudiado porque no se ha podido hacer la homologación, por lo menos encontré un trabajo. Había días que no tenía un duro, pero ahora tengo un pequeño trabajo y puedo ayudar a mi familia. Comprarle lo que les guste a mis hijas para mí es suficiente”, dice satisfecha.

No reniega de la situación, realmente se nota su felicidad por tener un trabajo, pero revela que cada día es más pesado, y no deja de sentir temor ante el riesgo que supone salir a diario, y por tanto exponer a sus hijas al coronavirus.

“Antes cuando venía, corría para abrazarlas, pero ahora ya no se puede. A ellas les ha costado acostumbrarse, pero ahora cuando llego deben encerrarse en el cuarto mientras yo cumplo todas las medidas de protección hasta que esté limpia para abrazarlas”, dice.

“Sin arte no se puede concebir la sociedad”

mujeres migrantes extremadura

Son las seis de la tarde, Erika Montoya se prepara para hacer su segunda transmisión en redes. Es teatrista, escritora y ha viajado por diferentes países en busca “de otro mundo posible”, aunque sus raíces se quedaron en Colombia.

Imparte un taller online sobre Escritura Creativa Corporal, es su segunda experiencia en vivo en redes sociales, y aunque la mayor parte del tiempo ha trabajado desde casa, irrumpir en lo digital es una nueva experiencia para esta apasionada del teatro gestual.

Llegó a España, hace seis años, con la fortuna, como ella misma lo asume, de poder vivir en el campo, pero no en cualquiera sino en el encanto de un pueblo medieval: Jarandilla de la Vera, su hogar desde hace dos años, donde la cuarentena no es una imposición sino un “espacio para pensarnos la vida”.

“Me di cuenta que hay que aprovechar la cuarentena no solo para reencontrar lo que es importante en nuestras vidas, sino también para cambiar el paradigma de cómo estamos haciendo el arte, y porque estamos ante la necesidad de poder seguir haciendo arte”, dice Montoya a quien, ante la pandemia, se le cancelaron varios contratos laborales.

Pero los beneficios no solo son a nivel personal o artístico, poder hacer teatro desde las redes sociales significa para Erika la posibilidad de aportar “compañía” además de “mermar la sensación de pánico y temor” que vive la sociedad ante la pandemia del coronavirus.

“Es una forma de decirle al mundo que la cultura es fundamental, el teatro, el arte, pero sin arte no se puede concebir una sociedad”, insiste mientras se regocija de los resultados de sus talleres online donde niños y adultos interactúan mediante la pantalla del celular sin perder la ‘magia de las tablas’.

Erika actuará en la presentación de la campaña “Creciendo juntas desde nuestras raíces”, el próximo tres de julio en Montijo, una acción que se desarrolla dentro del proyecto conjunto de la AEXCID y Feministas Cooperando.

Migración con rostro de mujer

mujeres migrantes extremadura

Los datos del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, indican que el 47.7 por ciento de la población migrante en España es mujer. En Extremadura un 3 por ciento de sus habitantes son extranjeros; de los cuales el 51.27 por ciento son mujeres.

Carolina Elías, presidenta de la Asociación Servicio Doméstico Activo (SEDOAC) considera que, en España, la voz de las mujeres migrantes no ha sido escuchada a pesar de que el 42 por ciento de las mujeres que trabajan en el sector doméstico, alrededor de 637.700 personas, son extranjeras, según la Encuesta de Población Activa (EPA) en 2018.

Por otro lado, insiste en que mejorar las condiciones de las migrantes pasa por una transformación de la cultura de los cuidados con la implicación de la sociedad, mientras apela al movimiento de mujeres a buscar “juntas una alternativa”, tal lo hizo saber durante el Seminario Online “Cadena Global de Cuidados: Una perspectiva en tiempos de COVID-19”, impulsado en el marco del grupo de trabajo del ámbito estratégico 2 “Feminismos y desigualdades” de AEXCID, ejecutado por Feministas Cooperando.

Desde la campaña “Creciendo juntas desde nuestras raíces”, de Feministas Cooperando liderada por la Asociación de Mujeres Malvaluna, se realizó un proceso participativo para su diseño, el cual ha fomentado la creación de redes y tejido asociativo entre las mujeres migrantes extremeñas.

Además, esta campaña también pretende resignificar “esos pequeños gestos inclusivos que diariamente las mujeres del ámbito rural realizan hacia las mujeres migrantes y sus familias, cómo tejen redes y cómo suman a la construcción de sociedades más justas”.

*Este artículo fue originalmente publicado en www.eldiario.es

Espacio Radial: Saber y convivir, así ganamos todas

El espacio radiofónico “Saber y convivir. Así ganamos todas”, emitido por Canal Extremadura Radio el 5 de marzo, proporciona información para destruir bulos existentes tan utilizados para crear discursos de odio sobre la población migrante.

Está conducido por las periodistas Maryórit Guevara y Ana Gragera y cuenta con la participación de Gloria Angulo de la Asociación Malvaluna; Tania Antonencho de la Fundación Ruy López, y Liliam Cabrales de la Asociación de Inmigrantes Vegas Bajas.

Puede escucharse en este enlace.

Este proyecto está liderado por la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AEXCID) de la Junta de Extremadura y la agrupación -Feministas Cooperando- integrada a su vez por la Asociación de Derechos Humanos de Extremadura (ADHEX), Fundación Anas, Asociación Malvaluna, Fundación Mujeres y Mujeres en Zona de Conflicto (MZC).

A esta sinergia se han unido otras entidades aliadas como la Asociación de Inmigrantes de las Vegas Bajas, la Fundación Cepaim, la Fundación Ruy López, la Asociación Extremeña de Comunicación Social (AECOS) y organizaciones participantes en los ámbitos estratégicos del Plan de Cooperación Extremeña.