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En 2017, la socióloga y activista extremeña, Ana Trejo Pulido miró con sospecha los reportajes de algunos medios españoles en los que representaban como “heroínas y ángeles” a las mujeres explotadas por la industria de la gestación subrogada y/o vientre de alquiler.

Inquieta por una situación en la que la desigualdad social y de género brotaba, comenzó a investigar y documentarse con artículos de importantes pensadoras como: María José Guerra Palmero, Alicia Millares, Ángeles Álvarez hasta constatar que su recelo tenía fundamento sobre el pensamiento feminista.

“La gestación subrogada no es más que un mercado multimillonarios de bebés gestados por las mujeres más vulnerables de la tierra en todas las zonas del mundo”, dice enfáticamente cinco años después de juntarse con Berta García, Inma Guillén y Vanessa Rodríguez con quienes creó el espacio de reflexión y debate: Stop Vientres de Alquiler presente en redes sociales.

En esta entrevista para la campaña, “Luchando juntas por nuestros derechos” de la Asociación de Mujeres Malvaluna, nos devela el ‘modus operandi’ de una industria que se enriquece sobre los cuerpos de las mujeres y se cimenta sobre capitalismo y patriarcado.

La campaña se desarrolla en el marco del proyecto Juntas por la construcción y transformación de una cooperación feminista de la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional al Desarrollo (AEXCID), implementado por Feministas Cooperando, agrupación integrada por MZC, ADHEX, Malvaluna y Fundación Mujeres.

Tener un hijo no es un derecho, porque si fuera un derecho el Estado habría obligado a proveer a todo el mundo de hijos e hijas. Tener hijos no es un derecho porque los hijos (as) no son servicios o no son recursos que el Estado pueda proveer, son seres humanos y son sujetos de derecho no son objetos.

¿Cómo surge Stop Vientres de Alquiler?

Stop vientres de Alquiler surge del enfado, surge de la rabia.

En 2017 el momento en el que el partido político ciudadanos hace una propuesta legislativa para legalizar la explotación reproductiva de mujeres en nuestro país, en España y en ese momento además, este tema tenía mucha repercusión mediática y había un montón de publireportajes en los medios de comunicación donde se estaba blanqueando esta práctica, dónde se presentaba la gestación subrogada como una historia de amor, como una historia de mujeres heroína, ángeles que hacían realidad el sueño y el deseo de formar familias de personas o de parejas pobrecitas que no podían tener hijos propios.

Yo decía esto no puede ser o sea no puede ser que se esté blanqueando, una vuelta a la esclavitud porque realmente esto es una compra de seres humanos. La gestación subrogada no es más que un mercado multimillonarios de bebés gestados por las mujeres más vulnerables de la tierra en todas las zonas del mundo: Asia, Europa del este, América Latina, Estados Unidos, África y en todos los continentes encontramos mujeres vulnerables que no tiene más remedio que verse abocadas a firmar estos contratos para ser madres para terceras personas.

Estas parejas o personas que hacen uso de esta práctica lo defienden como un derecho, ¿es un derecho?

Tener un hijo no es un derecho, porque si fuera un derecho el Estado habría obligado a proveer a todo el mundo de hijos e hijas. Tener hijos no es un derecho porque los hijos (as) no son servicios o no son recursos que el Estado pueda proveer, son seres humanos y son sujetos de derecho no son objetos. Entonces el derecho a la paternidad o a la maternidad no existe. Lo que sí existe es el derecho de los niños y las niñas a ser cuidados por sus padres, incluido su madre biológica, que es la que queda fuera de esta ecuación de la gestación subrogada porque antes incluso de que la mujer firme el contrato tiene que renunciar a su derecho de filiación, que es el derecho que toda mujer tiene a ser reconocida como madre cuando da a luz, cuando pare. Si bien no hace falta parir para ser madre, la mujer que pare siempre es madre y la maternidad biológica se define por la gestación y por el parto y la maternidad biológica es lo que denigra y desecha absolutamente está práctica de la explotación reproductiva.

No podemos pasar idealizar y romantizar la maternidad a que la maternidad biológica sea absolutamente desechable y algo sin importancia como un mero trámite, y no, un embarazo es un proceso muy intenso en la vida de las mujeres que tiene repercusiones a nivel físico, psicológico y también a nivel social por supuesto, porque a las mujeres nos despiden por quedarnos embarazadas y a las mujeres se nos exige que seamos madres, pero el mismo tiempo cuando somos madres se nos exige que no se nos noten la maternidad, que enseguida nos incorporemos al mercado laboral y bueno en una esquizofrenia de requerimientos siempre y de contradicciones alrededor de lo materno.

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¿Cuándo hablamos de maternidad subrogada estaríamos hablando de otro tipo de violencia machista?

Por supuesto, la maternidad subrogada es explotación reproductiva de mujeres, es por tanto explotación sexual, porque dentro de la sexualidad se marca la reproducción que es una fase de la que forma parte la sexualidad y es una violencia claro que sí, porque supone la cosificación del cuerpo de la mujer, la instrumentalización del cuerpo de la mujer que es convertida en un medio para conseguir un fin. Es herida en su dignidad y utilizada como un instrumento y esto supone una violación de sus derechos humanos, empezando por el derecho de filiación; derecho de la salud materna y la autodeterminación sobre el propio cuerpo; derecho a la dignidad; derecho a la confidencialidad médica.

Fijaros que cuando firman los contratos, todos los aspectos sobre su vida van a ser conocidos por los compradores y por las clínicas, pero seguramente ellas no conocen a los compradores, no conoce ningún aspecto de los compradores. También se viola su derecho al consentimiento informado; en cuanto firman los contratos nadie les informa sobre ninguna de las técnicas, procedimientos o tratamientos a los que van a ser sometidas para poder tener estos embarazos que son altamente medicalizado y tecnificados.

Las feministas estamos en contra de la maternidad subrogada, de la explotación reproductiva, por el mismo motivo que estamos a favor del aborto, porque la maternidad será libre o no será.

Se viola el derecho a la intimidad; al libre desarrollo de la personalidad porque durante los contratos se les pauta absolutamente los más mínimos detalles de su vida, se les dice que tienen que comer, se le prohíbe tener relaciones sexuales, se le prohíbe por ejemplo teñirse el pelo, utilizar ciertos productos químicos, por supuesto se le prohíbe hablar de las condiciones del contrato, se le prohíbe cuidar a sus propios hijos en el caso de que estos tengan una enfermedad infecciosa como otitis o faringitis qué es tan común en la infancia.

Tienen que aceptar por supuesto todos los tratamientos, no se pueden oponer por ejemplo a las múltiples intervenciones que se hacen en su cuerpo, como la   (procedimiento en el que se extrae líquido amniótico del útero para llevar a cabo análisis o tratamientos) o cuando le hacen múltiples transferencia de embriones para lograr que salgan más adelante, todo esto ocurre en el cuerpo de las mujeres y sin que ellas puedan opinar absolutamente nada, entonces esto es una gran violencia, porque la mujer es utilizada para satisfacer el deseo ajeno, son maternidades impuestas, forzadas y maternidades que no son deseadas para sí, sino para otro y precisamente las feministas estamos en contra de la maternidad subrogada, de la explotación reproductiva, por el mismo motivo que estamos a favor del aborto, porque la maternidad será libre o no será, no se puede imponer la maternidad, ni por relaciones sociales, ni por culturales, ni religiosas, ni en este caso por razones económicas, por la necesidad económica, la vulnerabilidad económica en la que se sitúa las mujeres, que se sitúa el neoliberalismo capitalista a las mujeres, que no tiene más remedio para sacar adelante a sus propios hijas e hijos que firmar estos contratos.

Puedes escuchar la intervención de la feminista extremeña, Ana Trejos en El Sol sale por el Oeste. 

¿Por qué las mujeres que lo hacen no han tomado una decisión libre?

Porque vivimos en una sociedad desigual donde las mujeres se sitúan en la parte inferior de la jerarquía, quién habla de libertad y quién habla de libre consentimiento no quiere ver precisamente que estas mujeres, lo primero que pierden, cuando firman los contratos es esa libertad, pero es que además el contexto social donde se está desarrollando está práctica, es un contexto de feminización de la pobreza, de escalada del patriarcado, de escala del neoliberalismo capitalista, de un retroceso de los derechos humanos de las mujeres donde carecen de buena opciones para desarrollar sus proyectos vitales.

Las mujeres son mayoritariamente abocadas al desempleo en todo el mundo y más ahora en tiempo de postpandemia lo estamos viendo, son relegadas a sus casas de nuevo, sufren mayor desempleo, carecen de políticas públicas que las deje desarrollar sus vocaciones, para estudiar, para poder trabajar, para poder ser autosuficientes, en todo el mundo las mujeres están excluidas del acceso a todo tipo de recursos y del acceso al poder y en esa situación de desigualdad absoluta, desigualdad entre los sexos, entre mujeres y hombres y en este contexto global de avance del neoliberalismo capitalista, qué nos dice a las mujeres y esto lo explica muy bien Ana de Miguel ¡Ey, se emprendedora, cuál es vuestro único recurso, pues vuestro cuerpo!,  podéis ser emprendedoras a través de la prostitución o a través del alquiler de vientre y de verdad ¿ese es el mundo que queremos?, ¿queremos que nuestras niñas crezcan deseando ser madre de alquiler o ser mujeres prostituidas?, ¿ese es el mundo que queremos?, o sea esto es una práctica patriarcal, sexista, racista, clasista, absolutamente misógina que utiliza a la mujer y las desecha y esto es absolutamente inaceptable en una sociedad que se quiera denominar democrática.

Si te interesa: Malvaluna lanza una campaña sobre las realidades de las mujeres en el mundo

¿En esta red de explotación quiénes serían la esclavizada y quiénes serían los que pagan por explotar?

Pues los compradores vienen siempre de países ricos. Hay compradores de España, de Alemania, de Francia, de Estados Unidos, también de economías cada vez más potentes, como los países asiáticos Japón, China uno de los principales desde que se acabó con la política del hijo único, pues uno de los principales compradores de bebés en Ucrania o en Estados Unidos son las parejas chinas porque además en China está prohibido.

Precisamente los compradores, la mayoría, vienen de países dónde suele estar prohibida la práctica o solo se permite la versión altruista y van a los países empobrecidos donde si se permite la práctica o aquellos países donde hay una falta de legislación, que hace posible que las clínicas de fertilidad que pertenecen a grandes grupos médicos estén aprovechando esta  ausencia de legislación para instalarse en estos países y decirle a las mujeres como puede ser Nigeria, cómo puede ser Kenia, donde no hay legislación, Colombia, México que en algunos sitios está prohibido, entonces van a esos países donde hay ese vacío legal y le dicen  tenéis una manera de salir de la pobreza, los reclutadores van a los barrios más desfavorecidos de la de las zonas rurales  o de las ciudades y les dicen a esta mujer es que estos embarazos van a ser igual que el resto de sus embarazo y estas mujeres en su mayoría tienen un nivel educativo bajo y tienen mucha necesidad económica, necesitan dinero para sobrevivir, dinero para pagar facturas, para pagar deudas de los maridos.

Esto es una práctica patriarcal, sexista, racista, clasista, absolutamente misógina que utiliza a la mujer y las desecha y esto es absolutamente inaceptable en una sociedad que se quiera denominar democrática.

¿Cuánto genera en ingresos esta red de explotación a los diferentes países?

En 2018 la industria del alquiler de vientres género más seis mil millones de dólares y se espera que en el 2025 alcancen los 27 billones de dólares o sea es una barbaridad y todo esto es dinero que se obtiene por la venta de seres humanos porque no es otra cosa que venta de seres humanos, y esto no lo digo yo, esto lo dice Naciones Unidas. El informe de la relatora de Naciones Unidas que hizo en 2018 sobre gestación subrogada dice que la gestación subrogada comercial que se práctica actualmente en todo el mundo puede considerarse venta de bebés y que los países que tienen legislaciones que la permiten, el único objetivo de la legislación, es garantizar que los contratos se cumplan, es decir que los compradores obtengan el bebé y que la industria obtenga sus pingües beneficios.

Esto es un negocio multimillonario que nos utiliza como materia prima y eso lo dice la Unión Europea en varias ocasiones, el Parlamento Europeo, entonces porque hablamos y porque hay tanta presión para que algunos países se legalice su modalidad altruista. Altruismo no significa que las agencias y las clínicas no cobran, si realmente está práctica quisieran que fuera altruista, dirían bueno, pues las clínicas de reproducción asistida qué hacen los tratamientos, los abogados y los intermediarios, no van a cobrar, la mujer no cobra, pero los otros tampoco, pero no es así, realmente además en la modalidad altruista las mujeres también reciben una compensación, que es dinero y que también supone una ayuda muy importante para su economía familiar o sea que la modalidad altruista no existe, esto es un negocio y lo mires por dónde lo mires, siempre se saca un rendimiento económico.

Un bebé vale entre 40000 euros en países empobrecidos como Ucrania, como Nigeria. En México también puede encontrar por ese precio y 160000 euros en el sitio más caro Estados Unidos de este dinero las mujeres apenas reciben un 15% o 20% el resto del dinero se lo quedan las clínicas de reproducción asistida y se lo queda la agencia intermediaria. Por ejemplo, de todo el dinero que se generó en 2018 las mujeres solo percibieron el 0,9% o sea es un proxenetismo reproductivo con todas las letras.

¿Qué te mueve a luchar contra esta red de explotación tan poderosa?

Bueno pues no sé realmente cuál es la motivación, pero sé que es algo que puedo contar que puedo contribuir, junto a otras compañeras feministas a contar la verdad, porque no quiero que en este país ni en ningún otro país haya ciudadanas de segunda, ni siquiera son ciudadanas de segunda, no quiero que haya una subclase de mujeres que está al servicio de las élites hedonistas y caprichosas que piensen que todo en este mundo se puede comprar incluso la vida humana. Es una cuestión de dignidad y de derechos humanos, tanto de los bebés recién nacidos, como de sus madres y como de las mujeres.

Yo quiero un futuro bueno para las niñas de todo el mundo y no quiero que ninguna crezca pensando  que la única opción que tiene en su vida es ser madre de alquiler como a lo mejor ha podido hacer su madre o ser prostituida. Siempre el patriarcado se ha erigido en el control de nuestra sexualidad, de nuestra capacidad reproductiva y sexual, se ha erigido en el control de nuestro deseo, entonces el deseo materno y el deseo sexual forma parte de nuestra soberanía, solo nos pertenece a nosotras y eso tiene que ser defendido, porque la expropiación del deseo la expropiación de los sueños, del pensamiento de cómo una quiere estar en el mundo y esto es una práctica absolutamente inhumana y degradante que nos convierte en esclavas, los contratos de subrogación son contratos de esclavitud.


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