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«No podemos esperar más, llegó la hora que tengamos una Ley Abolicionista que ponga fin a esta barbarie», fue la frase contundente con la que la activista, investigadora y teórica, Rosa Cobo cerró su ponencia «Pornografía, prostitución y trata de mujeres con fines de explotación sexual en el orden patriarcal», celebrada en el marco del proyecto La trata con fines de explotación sexual desde un enfoque de género y crítico de derechos humanos, ejecutado por la Asociación de Mujeres Malvaluna con el financiamiento del Instituto de la Mujer de Extremadura de la Consejería de Igualdad y Portavocía de la Junta de Extremadura.

En una ponencia con perspectiva abolicionista, Cobo compartió sus planteamientos sobre la industria de la explotación sexual que se sostiene en dos caras visibles: la prostitución y la pornografía, dos formas de violencia patriarcal que desde los años ochenta han experimentado «un crecimiento gigantesco» deviniendo en dos actividades con un «enorme impacto económico».

«¿Cómo es posible que se hayan convertido en dos actividades con un impacto económico enorme? Creo que es la primera cosa que debemos entender, porque si entendemos, vamos a comprender la relevancia que ha tenido el capitalismo neoliberar para transformar estas dos actividades muy poco relevantes a una industria que se ha convertido en la salvación – y lo digo de forma irónica – en la salida, en fuente de oxigeno de unas cuantas economías nacionales en distintas partes del mundo», refiere la investigadora.

Sin dejar de un lado que «existe prostitución y pornografía porque los varones tienen una posición de dominio» y porque «hay una jerarquía patriarcal que se sustenta sobre la división de las mujeres para dos fines» el matrimonio y la prostitución las dos grandes instituciones sobre las que se asienta el patriarcado.

TURISMO DE EXPLOTACIÓN SEXUAL 

Cobo, definida abiertamente abolicionista considera entre las razones que impiden que España alcance una ley abolicionista; esta el turismo como uno de los elementos fundamentales de la economía, puesto que quienes llegan a la península hacen «turismo monumental, hacen turismo de playa y también hacen turismo de explotación sexual».

«La dimensión económica que tiene la industria de la explotación sexual es un elemento que indudablemente frena hacer una Ley Abolicionista contra la prostitución», indica mientras sostiene que el entramado económico que se nutre de la explotación sexual de las mujeres – hoteles, restaurantes, inmobiliaria, taxistas, discotecas, farmacias – constituyen un lobby que ejerce presión sobre el poder político, que en sí, también son otro obstáculo.

Fente a lo que la investigadora se cuestiona ¿cómo pueden dormir tranquilos? conociendo que «existen campos de concentración» donde están siendo explotadas sexualmente las mujeres víctimas de trata que abastecen la demanda de la prostitución y la pornografía. 

LEGITIMAN EXPLOTACIÓN SEXUAL

Una explotación que Cobo indica se sostiene en un sistema patriarcal, capitalista y racial que «expulsada» a las mujeres en una sociedad que legitima la segregación de un «grupo de mujeres en vulnerabilidad y pobreza» para «poner sus cuerpos y sexualidad a disposición masculina». 

Y es en este sentido que llama a poner el foco sobre el «putero (el bárbaro del patriarcado)» que simboliza la base del sistema de explotación de los cuerpos de las mujeres por ser quienes «demandan y consumen» prostitución y pornografía. Pero también en el sistema económico que organiza la industria de explotación de las mujeres, pero también en las mujeres porque «no puede haber una buena política abolicionista sin una política de apoyo integral».

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Te compartimos la ponencia completa desde nuestro canal de Youtube. 


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